domingo, 2 de marzo de 2008

Odisea sentimental - 02/03/08

Ulises, el espabilado, declinó la oferta formal de Calipso y regresó junto a su amada Penélope. Cuando muriera su esposa, podría retomar el asunto con la ninfa y abrazar la inmortalidad. Olvidaba la naturaleza voluble de la mujer: al llegar a Ítaca, Penélope yacía satisfecha con dos de sus últimos pretendientes.

Despechado, el héroe navegó de vuelta a Ogigia. Pero la bella, encaprichada de un sátiro dálmata, se aferró a la letra menuda de su propuesta alegando que el ofrecimiento había caducado. Él pleiteó hasta arruinarse y perder su barco, del que sólo conservó el remo que le acompañaría hasta el final de sus días.

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