A Juan se le caen primero las uñas de los pies, después los dedos de la diestra, una oreja y parte de la nariz. Segundos más tarde, todo él se escurre con el agua por el desagüe de la bañera. Su yo desmembrado se va mezclando, cañerías abajo, con los restos de la vecina del quinto, el jubilado del segundo y el hijo mayor de los Martínez.
Cuando salen por el angosto agujero de la cloaca, sucios y recombinados, la vergüenza les empuja de nuevo a la ducha.
martes, 28 de julio de 2009
Simetrías - 02/06/09
Las huellas del oso polar dibujaban una espiral centrada en el oscuro agujero en la capa de hielo. Allí, tumbado sobre su panza al mismo borde del orificio, el animal contemplaba irritado el reflejo de su nuevo rostro.
Mientras, bajo el agua, la foca ensayaba ante el espejo su estrenada condición de gran depredador.
Mientras, bajo el agua, la foca ensayaba ante el espejo su estrenada condición de gran depredador.
Interiorismo - 01/06/09
Primero puso un dedo. Luego la palma de la mano, un pie, la espalda. Todo fue en vano: el agua que brotaba del agujero alcanzaba ya la altura de sus rodillas. Desesperado, soltó el taladro y agarró un balde cercano. Achicar, sí, pero ¿hacia dónde?
En ese mismo instante, supo que su sumergible, el primero en lucir cuadros en las paredes, sería también el último en hacerlo.
En ese mismo instante, supo que su sumergible, el primero en lucir cuadros en las paredes, sería también el último en hacerlo.
Manca finezza - 19/09/08
En la reunión anual de la Internacional Anarquista, podían contarse con los dedos de una mano a los participantes capaces de hacerlo. Tras un largo debate, acordaron que las votaciones se realizarían a muñón alzado.
Fabio “Mano Negra”, nuevo líder del comité de riesgos laborales, inició su arenga clamando:
—¡Abajo los explosivos de diseño! ¡Viva la dinamita!
Fabio “Mano Negra”, nuevo líder del comité de riesgos laborales, inició su arenga clamando:
—¡Abajo los explosivos de diseño! ¡Viva la dinamita!
Las divinas pistolas - 16/09/08
Al principio creó Dios a los demonios, codiciosos de libertad, mas fueron derrotados por los ángeles. Luego insufló ambición de poder en estos, pero la dilapidaron en burocracia y jerarquías. Sin rendirse, deshojó a los fieles querubines hasta lograr hombres. Aunque la humanidad prometía, al final les dio por construir ciclotrones.
—¡Yo sólo quería morir! —gimió Dios desesperado.
Y se olvidó a si mismo.
—¡Yo sólo quería morir! —gimió Dios desesperado.
Y se olvidó a si mismo.
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