Raúl es uno de esos espectadores que al salir del cine imitan a los personajes de la pantalla. Si la película trata de artes marciales, allá va él propinando patadas giratorias a las farolas. Si del Oeste, sale con un andar ahorquillado y la mirada torva. Viste traje y corbata para todas las de gánsteres, pero no ve las de James Bond por lo costoso que resulta alquilar un esmoquin.
El domingo pasado, finalizada la proyección de “La noche de los muertos vivientes”, fue tiroteado en plena calle por un héroe que pasaba por ahí.
domingo, 2 de diciembre de 2007
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1 comentario:
Ganadora del certamen mensual de minificciones de Ficticia
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