domingo, 2 de diciembre de 2007

Sensurround - 16/11/07

María, harta del volumen abusivo de los altavoces, acude al cine con tapones en los oídos. Se retrepa en la butaca y, ajena a la ironía del acompañante de turno, se abandona a su placer clandestino.

En completo silencio, el respaldo sacudido por las explosiones masajea su espalda mientras sus entrañas vibran armónicas con la banda sonora. El clímax llega cuando la voz del protagonista es un suave pálpito que reverbera entre sus muslos.

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