domingo, 2 de diciembre de 2007

Cinegética - 03/11/07

Juan aguardaba a Isabel en la puerta del cine mientras repasaba su manual de “Técnicas de seducción para cinéfilas”: nada de palomitas, silencio monacal e inmovilidad rigurosa —acaso algún leve cabeceo cómplice durante las escenas más incomprensibles— y, sobre todo, atención esmerada a los títulos de crédito. Si esto no la impresionaba, nada lo haría.

Ella llegó puntual a su cita con la cinematografía albanesa y todo transcurrió según lo previsto. Durante tres horas y media de tostón insufrible, él sólo tuvo que preocuparse por seguir fielmente las instrucciones y por una tos inoportuna que sofocó sin piedad con alguna furtiva lágrima.

Al encenderse las luces de la sala, Juan se giró sonriendo hacia… una butaca vacía. Sobre el asiento, una nota: “Peli malísima. Te vi tan emocionado que no quise interrumpir. Ciao”.

No hay comentarios.: