El pulgar de Cristóbal señaló las alturas por unos segundos antes de aterrizar a los pies de su esposa. Nada más hallaron de él tras la explosión de su vivienda y el tiempo fue borrando su recuerdo entre familiares y vecinos del barrio obrero.
Pero qué barato es el olvido, pensaba el viajero de nueve dedos, para un afortunado ganador de la lotería nacional.
lunes, 7 de enero de 2008
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