lunes, 7 de enero de 2008

El arte de la bella - 03/12/07

Lili la hechicera se aproximó para rogarle que se alejara; le previno, débil y llorosa, de su capacidad destructora; aireó sus encantos para que la imaginación de él no la divinizara; se bañó en raros perfumes para no lastimarle con su hedor.

¿Qué podía hacer el sabio Tzu sino caer en sus garras?

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