martes, 27 de noviembre de 2007

La parada de los monstruos - 18/10/07

Cuentan que el incendio en la carpa empezó al quemar el enano Hans el cadáver de Cleopatra la Equilibrista. Quizá escuchó la sarta de rumores, propagados boca—oreja entre los miembros de la troupe, acerca de la alegría de cascos de su bella esposa.

Yo creo que la mató Hércules el Forzudo —el último de una larga ristra de amantes— pero no pondría la mano en el fuego, de tenerla.

Lo único cierto es que habríamos extinguido el fuego de no ser por Madame Tetrallini: al organizar la cadena de cubos puso al final a la Beldad sin Brazos.

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