“No todo lo que brilla es oro” le repetían al viejo, que siempre desdeñó unas advertencias que creía nacidas de la envidia de sus parientes.
Si el dorado fulgor en los ojos de su joven esposa murió por la rutina o porque se agotaron las monedas del marido, es algo que aún se discute en el vecindario.
lunes, 31 de agosto de 2009
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1 comentario:
Mención en el concurso de agosto de Ficticia.
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