jueves, 27 de agosto de 2009

El cuento del minero - 09/08/09

—No todo lo que brilla es oro –explicó el geólogo—. De hecho, sólo hay trazas en aquella veta de la derecha. El resto es pirita.

Las paredes de la galería parecieron cerrarse sobre Manuel, el propietario de la mina.

¡Pirita, el oro de los tontos! Pensaba en la fortuna invertida en herramientas, dinero que obtuvo al hipotecar la mina, que compró a cambio del carromato y los caballos, que adquirió al vender su casa para viajar a América, lo que le costó perder a su mujer e hijos, abandonados en un remoto pueblo carbonero, adonde había emigrado tras subastar la granja de sus padres…

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