—Esto no es serio —protestó Matías al entrar en la sección de reproducción asistida. Ya no recordaba cuántas veces le había dicho a Pedro que no se trajera el gato al trabajo.
Barrió los cristales rotos y recogió los fluidos con una cucharilla echándolos a continuación en una cápsula de Petri vacía.
—¡Hala! Si sale con barba San Antón, si no, la Purísima Concepción.
jueves, 22 de noviembre de 2007
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