Érase una vez un niño que todo lo podía: fue astronauta obrero, político sabio, filósofo millonario y muchas otras insensateces.
Murió de éxito, a la avanzada edad de ciento ochenta y cuatro años, porque así lo quiso.
jueves, 22 de noviembre de 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario