martes, 27 de noviembre de 2007

Come y calla - 10/10/07

La cadena del chupete serpenteaba sobre la moqueta hasta enroscarse en el cuello de la víctima. Un hilo de saliva y papilla pendía de la lengua tumefacta blanqueando la sangre encharcada bajo la cara. El cadáver sólo vestía un babero maculado y un pañal que, por su abultamiento y tufo dulzón, estaba en uso.

El detective se dirigió al final de la sala, junto a la puerta de la cocina, donde tres ancianos eran interrogados por su ayudante.

—¿Algo en claro? –preguntó el superior.

—La víctima recibió un fuerte golpe en la cabeza aunque logró gatear unos metros, hasta donde la encontramos. Allí fue estrangulada, parece que con la cadena del chupete. Y tenemos tres autoinculpados, jefe –informó el aludido con un gesto de incredulidad—: el mayordomo que asegura que estaba harto de cambiarle los pañales, la madre que dice que no soportaba que su hijo no quisiera emanciparse y el padre, que odia discutir de política en la mesa.

No hay comentarios.: