La iglesia misma parece estremecerse al son de “La muerte no es el final”.
—Requiescat in pacem, David —dice el grave sacerdote.
—¡A ver si es verdad! —responde con devoción el aludido mientras salta del ataúd y emprende la huida.
martes, 20 de noviembre de 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario