martes, 20 de noviembre de 2007

Fuga - 09/03/04

La iglesia misma parece estremecerse al son de “La muerte no es el final”.

—Requiescat in pacem, David —dice el grave sacerdote.

—¡A ver si es verdad! —responde con devoción el aludido mientras salta del ataúd y emprende la huida.

No hay comentarios.: