Las palabras, incandescentes de amor, que vertí en tus oídos se endurecen sobre papeles y pantallas. Ahora que no son más que adornos futiles, te las regalo.
Ojalá se peguen a tu lengua gélida al releerlas sin pasión.
martes, 20 de noviembre de 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario