—La niña era mona, sí, ¡dura como la piedra en la cintura y deliciosamente blanda ahí donde hace falta! —exclamó el Príncipe mientras se rascaba la entrepierna—. ¿Visteis cómo perdió el zapato al huir?
—Y la habríais atrapado, Alteza, de no haberse cruzado la doncella de vuestra madre…— Añadió entre risas y guiños uno de los cortesanos.
Sobre: “Variación” — Autor: S. M. Hernández. 16 de septiembre de 2003
Mientras la chica espera sentada sobre la calabaza la llegada de un príncipe azul que ya no cree en los cuentos de hadas, el zapato de tacón sigue en la escalinata sin ser reclamado.
martes, 20 de noviembre de 2007
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