jueves, 22 de noviembre de 2007

El emperador de la dieta - 07/07/04

Nada me distinguía de los míos. Nada, hasta el día en que William me descubrió entre su basura e improvisó: “Puede un hombre pescar con el gusano que comió de un rey y comerse el pez que se nutrió del gusano.”

Viajando en su zurrón camino del embarcadero, mis anillos se hincharon de gozo al escuchar “lo que puede ser el viaje de un rey por las tripas de un pordiosero”.

No hay comentarios.: