martes, 27 de noviembre de 2007
El Negrero Errante - 17/10/07
Sofocan al viejo pesadillas encadenadas con dedos como pernos que cierran el grillete de su boca. Nunca recala en los puertos tachonados de eslabones que le observan desde sus cuencas vacías de negro hueso. Y, cada día, la mar deshoja un poco más su buque acercándolo al abismo donde le aguardan los que él envió por delante.
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