—Te quiero.
—No, no me quieres.
—Te quiero con toda mi alma.
—Tú no tienes alma.
—Aún así, te deseo.
—Pero, ¿qué estás diciendo? ¡Soy tu padre!
—¡Papá! ¿Eres tú?
—¡Aparta monstruo! ¡Degenerado!
—Papi, no soy un monstruo…
—Como me llamo Frankestein que sí lo eres.
jueves, 22 de noviembre de 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario