Cuando despertó, la puta todavía estaba allí. Azuzado por la campana que había interrumpido su descanso, recogió su ropa y se lanzó escaleras abajo.
Ya nadie comenta lo de aquella vez, cuando el capellán ofició con un vestido estampado: la aparición de María, con el alba sobre sus pezones enhiestos, borró cualquier otro recuerdo.
Nota del autor: “Alba” es la vestidura o túnica de lienzo blanco que usan los sacerdotes para celebrar los oficios divinos.
jueves, 22 de noviembre de 2007
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