Tomada de la mies madura por tus dedos, me enamoré de ti mientras me bailabas entre lengua y labios. Una sonrisa me precipitó al escote y resbalé soñando ser atlante de tus senos. He visto el centro de la tierra bajo una caverna de algodón, barba de ballena sumida en el mar que encierran tus muslos.
Nunca permitas que el viento nos aleje.
martes, 20 de noviembre de 2007
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