El día convenido para la boda, ambos prefirieron comprometerse con la duda y la soledad.
Abigail despertó de ese sueño empapada en sudor.
Jorge ya no estaba. El olvidó que era domingo y arregló frente al espejo los últimos detalles de su elegante vestimenta. Salió de casa, dobló a la izquierda en vez de la derecha y comenzó a correr huyendo lo más lejos posible.
Abigail no se levantó de la cama esa mañana. Se la pasó cavilando sobre la libertad, el amor y la posibilidad perdida de la negación.
La incertidumbre ante lo que se aproximaba les carcomía.
Sobre: “Comprometidos” — Autor: Edgar.— 15 de octubre de 2003
La incertidumbre ante lo que se aproximaba les carcomía.
Jorge arregló frente al espejo los últimos detalles de su elegante vestimenta. Salió de casa, dobló a la izquierda en vez de la derecha y comenzó a correr huyendo lo más lejos posible.
Abigail no se levantó de la cama esa mañana. Se la pasó cavilando sobre la libertad, el amor y la posibilidad de la negación.
El día convenido para la boda, ambos prefirieron comprometerse con la duda y la soledad.
martes, 20 de noviembre de 2007
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