martes, 20 de noviembre de 2007

Mensaje en una botella - 14/01/04

A las 3:45 de la madrugada del 4 de enero, a 08º 33’ S 126º 45’ E, el buque sufrió una fuerte sacudida y escoró rápidamente a estribor. Se hundió en pocos minutos con todos los que dormían abajo, salvándonos la dotación de la guardia nocturna: Hans Meier, Markus Prien y yo.

Logramos llegar a la costa asidos a unos grandes baúles, restos de la carga. Contenían zapatos de tacón, inútiles en estas latitudes, y que intentamos hacer pasar por sombreros para comerciar con los indígenas.

Primero se comieron a Hans. Ayer a Markus. Es todo, no tengo más papel que éste. Que Dios se apiade de nuestras almas. Helmut Neuberger, segundo piloto de la “Göttin der Wellen”, 13 de enero de 1887.


Sobre: “Mais cést de la folie, mon capitan!” — Autor: Imago. 20 de septiembre de 2004

... Lo que más me desconcierta es la noble simpleza de estos isleños. También estoy maravillado de la fe con que asumieron esos millares de zapatos de tacón, rescatados del naufragio de la "Göttin der Wellen", como un obsequio de sus deidades.


¡No hay uno sólo, hombre o mujer, que se niegue a usarlos!... y sin embargo hay orden en su fanatismo: ellos portan sólo los derechos; ellas, los izquierdos.

Me imagino el revuelo que causarán en Europa las fotografías... pensaran que las he trucado. ¡Cientos de cabezas aborígenes tocadas con el calzado más fino!

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