jueves, 22 de noviembre de 2007

El Ojo de Dios - 15/07/04

Érase una vez unos científicos que decidieron construir el telescopio más potente del mundo. Con él podrían ver el principio de los tiempos, el Gran Estallido que dio origen al universo que habitamos. Al ingenio le llamarían “el Ojo de Dios”.

Cuando entró en servicio, se reveló un problema inesperado: los astrónomos enloquecían al mirar a través del ocular. Perdieron a cuatro de ellos sin descubrir la causa.

Un día, el hijo de cinco años de uno de los investigadores, sin que nadie pudiera evitarlo, aprovechó un descuido de su padre y acercó su ojo al visor del telescopio. Un grito ahogado brotó de los presentes; pero el niño se volvió y exclamó:

—¡Papi, en este tubo hay un señor jugando a los dados!

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