Ana esparce sobre la alfombra del salón los documentos que ha traído del despacho. Hay nóminas, contratos, comunicados bancarios, facturas. A éstas las ordena con esmero: de la tienda de muebles, de las cortinas del dormitorio, del gas y también del agua. Observa que los consumos han bajado en los últimos meses.
—Claro, ahora, estando sola —explica al arco iris de papel.
Pasa sus manos sobre ellos. Cada uno, un momento de su vida. Los impresos parecen arremolinarse, envalentonados y pegajosos. Justo cuando van a cerrar su abrazo, Ana se recupera y abre camino blandiendo la carpeta “Gastos sepelio / Indemnizaciones”.
martes, 20 de noviembre de 2007
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