jueves, 22 de noviembre de 2007

Cuento circular para niños aburridos - 14/07/04

Erase una vez un niño aburrido al que se le ocurrió una idea brillante, redonda como un anillo de oro.

Tan aburrido estaba que no sabía qué hacer con ella, así que la arrugó, la tiró al suelo y le dio de patadas hasta convertirla en una pelota de golf.

Con el último golpe la envió hacia el cielo, en un lanzamiento perfecto más allá de las nubes. Era tal la velocidad que el aire acabó ahondando las abolladuras y la pelota lucía como un hermoso queso de Gruyère.

El queso no detuvo su ascenso hasta salir al espacio exterior, donde se tornó en cometa de rica y cremosa cabellera peinada por el Sol. Tanto voló que llegó hasta Saturno creando un nuevo anillo de oro a su alrededor.

Y es allí, como todo el mundo sabe, donde duermen las buenas ideas, antes de regresar a la Tierra y visitar a los niños que se aburren.

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