jueves, 22 de noviembre de 2007

De par en par - 20/11/04

Juan Niño, ojos bien abiertos, atraviesa la ciudad camino de casa.

A su alrededor, retumban ruedas de madera y cascos sobre el adoquinado, balan ovejas y los mercaderes anuncian sus productos en una lengua que no comprende.

Juan Niño parpadea rápido para no dejar de ver coches, motos y semáforos. Mira escaparates y mira al gentío desplazándose en su coreografía silenciosa e indiferente. Faltan cinco manzanas para llegar a casa en un mundo que ve pero ha dejado de oír.

De pronto, de las voces extrañas surge una que le reclama por su nombre. Asustado, Juan Niño aprieta el paso. Sabe que si cierra los ojos durante algo más que un instante podría quedar atrapado, lejos de sus padres, en esa otra ciudad que oye pero no ve.

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