jueves, 15 de noviembre de 2007

Proyectos - 01/10/03

Es ya de madrugada. Como algodones, las nubes parecen frotar la ciudad y se manchan un poco de su fulgor amarillento. La vista es generosa, pero el lugar no acompaña: escombros enfrente y la tapia de un cementerio una decena de metros atrás.

La mujer apoya la espalda en el coche y sus ojos se prenden de unas estrellas que juegan al escondite. Cuando habla de presentes rotos y futuros improbables, brotan pájaros de su cabeza para llevarla en volandas sobre la vida.

Él, mientras, duda entre besarla o volver a casa con su esposa.

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