Les separaban miles de kilómetros y culturas diferentes. Sin embargo, gracias a la Red y durante años, habían hallado una vía para compartir sus pensamientos y anhelos más profundos.
Cuando Juan entró en el hotel que habían escogido como punto de encuentro, ataviado con su mejor traje y un ramo de flores en la mano, vio que la única persona que esperaba en el vestíbulo sosteniendo un libro era él.
martes, 13 de noviembre de 2007
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