“Damas y caballeros, superadas con creces todas las plusmarcas y alcanzados ya los confines del globo terráqueo, parecía que no había nuevos retos con los que el ser humano pudiera confrontarse. Sólo de una mente preclara como la de nuestro compatriota Lars Trönsen (Aplausos) pudo surgir un desafío a la altura de este siglo: alcanzar el Polo Norte a pie calzando zapatos de tacón.
Muchos se arriesgaron a costa de pagar el más alto precio, su vida, en el intento (Pausa, murmullos apesadumbrados). Es por ello que resulta tan grato para mí presentarles a Erik Ayick, paladín de lo imposible, quien, haciendo gala de su ingenio, adosó tapas de hierro a sus tacones y se tumbó en el frío suelo ártico… El magnetismo hizo el resto. (Aplausos, vítores, sonrisa enigmática de la esposa de Erik)”
jueves, 15 de noviembre de 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario