jueves, 15 de noviembre de 2007

Esclavo - 17/09/03

Vivía bajo la vertiginosa altura de sus zapatos de tacón. Siempre pisoteado y sojuzgado, marcado el tiempo por el ritmo de su paso grácil y seguro. Me pregunto qué pensaría ella de él, que siempre se mantuvo firme y erecto para su patrona, cuando lloraba lágrimas de herrumbre al ser arrancado por la tenaza. Pobre clavo enamorado.

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